LA EDUCACIÓN A DISTANCIA: POSIBILIDADES Y REALIDADES EN EL PERÚ



INTRODUCCIÓN
La Educación a Distancia en el Perú ya es una realidad. Hace algunas décadas atrás era una quimera con la que soñábamos algunos. Recuerdo que en la década de los 70, cuando iniciábamos nuestra experiencia universitaria en el Programa Académico de Psicología en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, llevábamos la asignatura Psicofisiología, la cual nos resultaba muy difícil de captar y aprender. Entonces, los estudiantes nos valíamos de mil artimañas para no perdernos ningún detalle de la clase: unos tomaban apuntes derivados del discurso del profesor, otros copiaban los dibujos que realizaba en la pizarra, y los que manejaban mejores recursos económicos grababan el discurso verbal. Terminada la clase nos reuníamos para juntar todo el material y plasmar los contenidos en un documento que se multiplicaba a través del stencil y el mimeógrafo. Este era el material que se distribuía entre los estudiantes.
            Desde luego, no era este el único inconveniente. Además de lo ya señalado, nuestro profesor que era un prestigiado médico, era muy estricto con la hora de entrada a clase y no permitía interrupciones cuando hablaba. Para quienes vivíamos muy lejos de la Ciudad Universitaria nos era muy complicado llegar a la hora, pues no había un eficiente servicio público de transporte entre Lima y el Callao. Los famosos “burros” sanmarquinos no eran suficientes para transportar a tanta gente y caminaban muy lentos, de modo que siempre llegábamos tarde, cuando el profesor ya había cerrado la puerta del salón. En tales circunstancias, muchas veces soñé siguiendo sus clases a través del televisor, desde la comodidad de mi casa en el distrito de Barranco. Me preguntaba ¿por qué el casi ciento de estudiantes que llevamos la asignatura Psicofisiología no la podemos ver y escuchar por televisión?
            Esta historia es real y hoy, podría decir, se han cumplido mis sueños. Es más, hace poco más de diez años ante las críticas de muchos docentes que se oponían a la formación de psicólogos a distancia, convoqué a varios estudiantes que seguían la carrera de Psicología a contar sus experiencias en esta modalidad. Los resultados fueron muy interesantes y motivadores pues me hallé ante un mundo que desconocía y que me hizo reflexionar mucho al respecto. Me decía a mí mismo: hay muchos que estudian la carrera de Psicología en la modalidad presencial, pero es como si no estuvieran en clases pues no participan; están distraídos y pensando en otros asuntos. Sin embargo, hay muchos estudiantes que siguen la modalidad a distancia y están más presentes que aquellos cuyos cuerpos ocupan un lugar en el aula real.

DESARROLLO
Ahora, que tengo la oportunidad de seguir el Posgrado en Docencia Universitaria en forma semipresencial en la Universidad Norbert Wiener, puedo abundar más en favor de la educación a distancia y sus beneficios. Tengo a mi favor la experiencia de haber llevado hace muchos años atrás un curso de Dibujo Publicitario por correspondencia. Los materiales y las tareas me las enviaban desde Buenos Aires.  
            Ochoa y Solís (s/f), dos experimentados docentes en educación a distancia, concuerdan, al igual que otros autores, que la mayoría de las universidades de América y Europa han adoptado la modalidad de educación a distancia, haciendo uso de las nuevas tecnologías de la información y las comunicaciones. De otro lado, abonando en favor de la misma, suscriben lo que señalan diversos estudios muy serios: se recuerda el 10% de lo que se ve, el 20% de lo que se oye, el 50% de lo que se ve y oye, y el 80% de lo que se ve, oye y hace. Esto, sin duda, constituye una base importantísima sobre la cual se levantan otros principios y criterios en favor de la educación a distancia. Estos mismos autores, después de revisar un conjunto de materiales sobre la educación a distancia en otros países establecen la vigencia de las bases pedagógicas en esta modalidad, pero resaltan el mejoramiento de algunos principios como el de interactividad, socialización o relación que se da en la misma.
            Asimismo, entre las ventajas de la educación a distancia destacan las siguientes: 1) los beneficios de la tecnología educativa, 2) la superación de las limitaciones del tiempo y espacio, y 3) el estudio en equipo. De otro lado, ponen de manifiesto las características de esta modalidad en cuanto promueven la eficiencia y la eficacia de los programas a distancia, tales como la gerencia de los contenidos de una forma particular, la pedagogía conductista, la pedagogía social constructivista, la pedagogía conectivista, así como la inclusión de las TIC.
Rodríguez (2013) reitera lo dicho por Ochoa y Solís, pero advierten que la educación en el Perú, como en el resto del mundo, presentan retos que reclaman cada vez más una educación de calidad y la actualización de los enfoques, métodos y herramientas, pero, sobre todo, en la actitud de los protagonistas en el proceso enseñanza-aprendizaje. En tal sentido, consideran que la educación a distancia en el Perú ha crecido en estos últimos años, debido básicamente al aumento de la población estudiantil y al número de universidades. Pero, también, debido al advenimiento de las famosas TIC, tecnologías de información y comunicación. Sin embargo, a pesar de todos estos esfuerzos, un importante sector de la sociedad estima que la educación a distancia es de baja calidad debido a que no está bajo un estricto control y a la ausencia de estándares de calidad.
Entre mis colegas psicólogos hay mucha resistencia a la educación a distancia por cuanto estiman que existen asignaturas que son imposibles que se puedan enseñar bajo esta modalidad, como Observación y Entrevista, Dinámicas Grupales, Psicología Experimental, Pruebas Psicométricas, Taller de Habilidades Sociales, Técnicas Psicoterapéuticas, entre otras. Empero, hay psicólogos que están convencidos que todos los obstáculos son salvables y que sí es posible formar a un buen psicólogo bajo esta modalidad. Precisamente, recuerdo que en el año 2007 conocí a una reconocida psicóloga española que ante las preguntas de quienes desconfiaban de esta modalidad, ella se ponía como ejemplo diciendo con orgullo que ella era el resultado de esa experiencia educativa.    
Para nadie, en general, es un misterio que la educación a distancia en el Perú está regulada por la Constitución Política del Perú, la Ley Universitaria, la Ley General de Educación, su reglamento, y por los estatutos y normas internas de cada universidad peruana. También se sabe que de las 137 universidades existentes en nuestro país, ninguna fue creada propiamente para la educación a distancia, pero las circunstancias dieron lugar a que, progresivamente, se adoptara esta modalidad, para atender a las demandas de muchos que por razones de trabajo y de tiempo estaban impedidos de seguir estudios universitarios.
Dicho esto, el profesor Rodríguez concluye que la educación a distancia en el Perú ha creado un nuevo escenario educativo donde la comunidad académica y la sociedad tienen una gran responsabilidad frente a un reto sumamente novedoso en el proceso enseñanza-aprendizaje. La mayor crítica a esta modalidad es que está asociada a una educación de baja calidad, a la falta de control y ausencia de estándares de calidad. Por otra parte, la implementación de programas en la modalidad a distancia responde a la accesibilidad en el tiempo, espacio y costos. También las TIC exigen al docente flexibilidad pedagógica, acercamiento y acompañamiento para fortalecer la formación humana en todas sus dimensiones. Y, finalmente, construir un aprendizaje autónomo, autodidacta, autorregulado, interactivo, reflexivo, colaborativo, multidisciplinar e innovador, significa promover que el estudiante sea protagonista de su aprendizaje.

CONCLUSIONES
Por mi parte, debo señalar que la educación a distancia es una realidad amigable y bienvenida a todos los que realizamos actividades laborales durante largas horas en diversos lugares. Gracias a esta grata realidad es que estoy siguiendo una maestría que no pensé hacerla nuevamente, pues antes tuve la oportunidad de estudiar una maestría, pero en la modalidad presencial y que me demandaba varios días a la semana. En estas condiciones hoy me sería imposible volver a hacerla.
Sin embargo, esta modalidad semipresencial me tiene preso en casa toda la semana, incluido los sábados y domingos, que los dedico casi exclusivamente a la maestría. Lo más importante es que estoy muy entretenido y satisfecho con mis progresos. Estoy aprendiendo mucho, me actualizo permanentemente e intercambio con otros estudiantes con quienes hemos conformado un grupo de estudios muy homogéneo.
En suma, la educación en línea más que estar de moda, está al servicio de los estudiantes, pues está resolviendo la vida de muchas personas con deseos de superación y ganas de vivir.
El docente de hoy ya no podrá ser nunca el docente tradicional; esa especie se está extinguiendo progresivamente y pronto pasará al olvido al igual que los medios y materiales que empleó en sus momentos cumbres.
Los estudiantes de antes tampoco volveremos a ser los mismos de siempre. Ya le hemos hecho adiós a la máquina de escribir y al lapicero de tinta líquida y el tintero. También le diremos adiós a la pizarra, a la tiza, al plumón y a la mota. A los cuadernos, a los lapiceros y borradores, lápices y tajadores, lápices de colores y goma, cartulina y papel bond, cartucheras, reglas y escuadras…en fin.
¡Señores y señoras! ¡Jóvenes y jovencitas! ¡Niños y niñas! ¡Estamos en línea!      

REFERENCIAS
Ochoa, A. $ Solís, J. (Recopiladores) (s/f). Introducción a la educación a distancia y al aprendizaje en línea. Lima: Universidad Norbert Wiener (inédito).

Rodríguez, J. (2013). Aproximaciones a la educación a distancia en el Perú. En: Domínguez, J. & Rodríguez, J. & Rama, C. (editores): La educación a distancia en el Perú. Pp.37-53. Chimbote: Universidad ULADECH Católica.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

BIENVENIDA